Era un día como otro cualquiera, el extraño personaje observaba melancólicamente a través de la ventana el caer de la lluvia.Era un mes de Diciembre y los días cortos y noches interminables hacían desesperar a aquel hombrecillo. Un día como otro cualquiera permanecía el señor de capa gruesa y abrigo oscuro aterciopelado, pero algo parecía indicar que aquel no iba a ser un día cualquiera.
Eran las 6 de la mañana, y el despertador sonaba a Javier Acosta, un chico tímido alto y que tenia su futuro solucionado, su aspecto desaliñado al levantarse parecía indicar que había salido de fiesta esa noche. Sigilosamente para no despertar a su hermano pequeño se asea desayuna y elige cuidadosamente la ropa para llevar el primer día en su nuevo instituto. La falta de costumbre y después de pasar todo el verano sin pegar palo al agua, se encontraba nervioso pero a la vez emocionado por vivir una nueva etapa en su vida.Sale de casa bajando esas escaleras tan conocidas para él y se encamina hacia el lugar donde iba a pasar más de la mitad del tiempo de su vida; 2º casa.
En verano Antonio, un chico alto con gafas y con 20 años cumplidos, se mudaba de vivienda. Se traslada a una ciudad portuaria con mucho movimiento y vida , era lo que siempre había deseado, vivir en ese fantástico lugar, apartado de los convencionalismos que le producía estar prácticamente un año recluido en una pequeña aldea. Por fin podía sentir el ruido de los coches, el cantar de las gaviotas, el murmullo de la gente paseando por la calle y en resumen todo el oportunismo de aquella ciudad. Pero ese día era mas especial si cabe, ya que después de colocar todos los objetos de la mudanza en su nuevo hogar, se dirigió a comprar su primer abono para ver a su equipo de fútbol durante la temporada. Ese mismo día se celebraba un partido amistoso por lo que Antonio de camino al estadio iba super orgulloso obserbando como la gente animada realizaba cánticos a favor de su equipo y muy emocionado llegó al estadio y subio esas escaleras de granito carcomido que siempre había deseado. Una vez sentado en su lugar correspondiente de abonado 19857 , esperaba impaciente el comienzo del partido.
CONTINUARÁ.......